«El arte ha de construir puentes donde los políticos levantan tapias»

Eusebio Calonge, a la derecha, junto a Paco de la Zaranda ./J. L. G.
Eusebio Calonge, a la derecha, junto a Paco de la Zaranda . / J. L. G.

Entrevista a Eusebio Calonge, dramaturgo y componente de La compañía La Zaranda

JOSÉ LUIS GONZÁLEZCAZORLA

Eusebio Calonge, una de las cuatro patas de la compañía de teatro 'La Zaranda' junto a Paco de La Zaranda -Francisco Sánchez-, Gaspar Campuzano y Enrique Bustos, es el principal responsable de los textos que, desde hace cuatro décadas, llevan al escenario estos andaluces ahora 'expatriados'. Entre otros, Calonge se ha hecho merecedor a los premios del Teatro Rojas de Toledo y del Teatro Andaluz al mejor autor y, con La Zaranda, al Premio Nacional de Teatro en 2010. A principios de 2017 la compañía jerezana quiso variar su apellido, que pasó del 'Teatro inestable de Andalucía la baja' al 'Teatro inestable de ninguna parte', una vez que decidieron emigrar de nuestro territorio sumidos en el hartazgo de las sucesivas guerras perdidas con la administración andaluza. Sin embargo, se enorgullecen de ser el santo y seña del Festival Internacional de Teatro de Cazorla desde su primera edición, donde no han dejado de presentar la mayoría de sus producciones en los veintidós años de historia de este evento. El próximo sábado regresan al escenario del Teatro de la merced con la obra 'Ahora todo es noche', una coproducción con el Teatre Romea que seguro no dejará a nadie indiferente.

-Desde el 27 enero de 2017, fecha de su estreno, ¿cuántas veces se han subido al escenario con 'Ahora todo es noche'?

-Creo que ya he perdido la cuenta, pero seguro que más de cien veces. Se han completado las temporadas en Madrid, Barcelona y Buenos Aires, y se ha movido por España y Latinoamérica.

-Llega a Cazorla precedida del éxito entre la crítica y el público, ¿a qué cree que se debe?

-A la honestidad que siempre pone La Zaranda en sus trabajos y a la sinceridad con la que pretende llegar al público. Con intensidad, con emoción y hablando del mundo que nos rodea de un modo siempre poético. Hay que ser honesto con tu propio oficio y tratar de transmitir la emoción con la sencillez que uno sea capaz. Lo más importante para nosotros es la próxima función, porque siempre hay que creer que esa será la del estreno.

-Como autor de esta obra, ayúdenos a entender cuál fue el proceso de creación del texto.

-Nuestros trabajos parten de muchas premisas, no tienen un solo origen; más bien tienen muchos puntos de convergencia, de afluentes a la obra. Más allá de la mendicidad, abordada desde el punto de vista de tres mendigos abocados a la intemperie de la noche y que buscan distintos refugios, se impone una metáfora del hombre como mendigo; en este caso, en la intemperie de un siglo que parece que no le ofrece nuevas ideas, nuevas utopías, nuevos sueños... Habla de todo ello desde el dolor pero también desde el humor. Ese cóctel permite a La Zaranda conectar bien con todo tipo de público.

-Qué podremos encontrar en esta obra, ¿tan solo un retrato de la sociedad en general o también de la propia Zaranda en particular?

-Al poner frente al espejo a la sociedad, también aparece uno reflejado. Hay mucho de lo que han sido los cuarenta años de La Zaranda; en su forma, en su lenguaje y en su proceso de entender el teatro. Hacia el público, hay confidencias propiamente dichas de los actores más que de los personajes. En definitiva, un retrato muy general de la biografía de La Zaranda pero hecho sobre el tiempo que ha cruzado.

-Y tras esa larga singladura, ¿en qué momento se encuentran?

-En un tiempo de madurez. Todas las compañías que llevamos muchos años sobre los escenarios debemos intentar combatir la decrepitud con nuevas ilusiones y nuevos retos; corriendo riesgos y buscando la libertad. Soñando con nuevos trabajos e intentando llegar al corazón del público.

-¿'Teatro inestable de todas partes' o, efectivamente, 'de ninguna parte'?

-No somos de ninguna parte y eso nos posibilita estar en todas partes. En la reciente gira por Colombia nos propusieron «ahora que no sois de ninguna parte podríais ser de Medellín». Pues nosotros creemos que es un privilegio ser de Medellín, de Cazorla o de cualquier lugar que ame al teatro, en cualquier rincón del mundo.

-Su probado amor por Andalucía, ¿fue un amor no correspondido?

-Odio es una palabra que no me gusta. Podríamos decir que fue un desencuentro absoluto con la administración porque no nos gusta ni su manera de hacer las cosas ni creemos que haya apoyado verdaderamente a las compañías de creación o al teatro, tan solo se ha volcado con las infraestructuras, en las que se ha dejado muchos dineros. Las compañías han quedado sumidas en la precariedad y soportando una persecución administrativa increíble. Pero no hay que confundir a la administración y los políticos con Andalucía, que es un pueblo noble y grande del que yo formo parte. Soy andaluz y universal.

-¿Cómo se vive en otra parte?

-Estás donde el teatro te llama. Hemos realizado trabajos producidos por teatros nacionales franceses, por la Bienal de Venecia, por el Teatro Español de Madrid o el Romea de Barcelona. Es decir, el arte te llama y te lleva por donde quiera.

-Desde la primera edición de este festival -y van 22- son ustedes su santo y seña. ¿Cómo observan desde fuera este fenómeno teatral cazorleño?

-Con mucho orgullo porque también guardamos el Premio 'Ciudad de Cazorla' de teatro, y eso no se nos olvida. Que en un rincón tan bonito, recóndito y mágico haya gente que apueste por La Zaranda es un motivo de celebración de la vida, una respuesta a la pregunta de por qué uno se dedica al teatro. A mí me parece fascinante e increíble que pueda apostarse en Cazorla por un teatro de creación, con un lenguaje dramático e intenso; que no todo sea repertorio y teatro convencional. Desde luego, observamos con muchísimo asombro y gratitud lo que sucede en Cazorla.

-¿Y qué hay en el futuro más próximo de La Zaranda?

-Aún estamos trabajando sobre el libreto, pero habrá una obra titulada 'El desguace de las musas', una coproducción entre el Teatro Español y el Teatre Romea, porque yo creo que el arte ha de construir puentes donde los políticos levantan tapias. Además, contará en el elenco con un amigo de La Zaranda, Gabino Diego, que siempre ha querido trabajar con nosotros y que ahora ha llegado el momento de tener algo que ofrecerle. También habrá una soprano y una actriz maravillosas que completarán un elenco de seis actores. Este proyecto nos ilusiona, como nos ilusiona volver ahora al Teatro de la Merced y actuar frente a ese público. La ilusión hay que mantenerla siempre intacta, no podemos hacer de las giras algo burocrático. Para nosotros, subirnos al escenario es un acto de celebración de la vida.

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