«Estoy enamorado de Cazorla hasta los huesos»

Lolo López Egea agradece la concesión del premio tras recoger el Gaudí. /IDEAL
Lolo López Egea agradece la concesión del premio tras recoger el Gaudí. / IDEAL

Entrevista a Lolo López Egea, Premio Gaudí a los 'Mejores efectos especiales' | El cazorleño y su empresa In Extremis acaban de recibir un Premio Gaudí a los 'mejores efectos especiales'

JOSÉ LUIS GONZÁLEZCAZORLA

Lolo López Egea es uno de los muchos profesionales cinematográficos jóvenes pero sobradamente preparados. Bregados entre bastidores y ajenos al glamour de la gran pantalla, por su valía y tesón se hacen merecedores de un buen número de nominaciones y premios en los grandes eventos del séptimo arte. Así, este cazorleño y su empresa In Extremis acaban de recibir su cuarto Premio Gaudí, que otorga la Acadèmia del Cinema Catalá, en este caso a los 'Mejores Efectos Especiales'. Antes, en 2016, ya había ganado un Premio Goya por 'Anacleto Agente Secreto', además de otras nominaciones. Aún inmerso en la celebración y en las secuelas publicitarias que este tipo de galardones conllevan, realizamos esta entrevista.

-Acaba de recoger el Premio Gaudí por los efectos especiales de la película 'Incerta glòria', ¿cómo lo valora?

-Hombre, para mí es el más importante porque es el primero que me llevo directamente como coordinador de efectos. En los trabajos del resto de premios he intervenido como técnico, coordinando por mi compañero Lluis Rivera. El proyecto era muy interesante y tenía muchas ganas de trabajar con Agustí Villaronga, un director que admiro y respeto por su trayectoria. Después de rodar con él, puedo confirmar que es un grande en todos los sentidos.

-Se fue de Cazorla muy joven para granjearse un futuro, ¿cuál ha sido su evolución desde entonces?

-Salí de Cazorla en 1998 para buscarme la vida y he dado muchas vueltas, pero tenía muy claro lo que quería ser. Mi sueño desde pequeño era trabajar en televisión o en cine, así que en 1999 me fui a Granada a estudiar. Empecé a trabajar como operador de cámara de televisión, a caballo entre Madrid, Granada y Cazorla. En 2003 decidí trasladarme a Barcelona para trabajar como atrezzista de cine y participé en varios proyectos nacionales e internacionales: 'Frágiles', 'Vicky Cristina Barcelona', 'Red lights' o 'Rec 3', por nombrar algunos de los más conocidos. En 2012 dejé arte y empecé a hacer efectos especiales en la que hoy es mi empresa, In Extremis. En esa época estábamos Lluis Rivera, Josep Claret y yo, y teníamos más ilusión que medios. Ahora, seis años después, ya somos más de 20 personas en el equipo, entre técnicos, coordinadores de fx, gente en el taller o coordinadores de especialistas. También tenemos una academia de especialistas y un espectáculo en Port Aventura.

-¿Por qué los efectos especiales?

-El fuego es una de mis pasiones y de pequeño me hacía trizas con un bote de alcohol y un mechero. Ahora, mi madre me dice: «con las broncas que te echábamos cuando veíamos las carreras de fuego que hacías por el pasillo de casa, y ahora te pagan y premian por ello». Mi trabajo, además de coordinar y ser técnico, es ocuparme de la sección de ficticios, que es la parte más artística de los efectos especiales.

-¿Cuánto tiene su trabajo de individual y cuánto de equipo?

-Es un trabajo en equipo casi al cien por cien, pero como en casi todos los sectores ha de haber alguien que coordine. Tenemos mucha suerte de contar con un buen equipo detrás para que todo funcione bien y solo preocuparnos de los factores externos. En rodaje pasa lo mismo, todos los departamentos tienen que funcionar a la perfección; si uno falla, fallamos todos. El cine es un trabajo en equipo, sin duda alguna.

-Eligió Barcelona para trabajar y vivir, ¿cuáles fueron los motivos?

-En España solo hay industria de cine en Madrid y en Barcelona. Como ya había trabajado en Madrid, decidí probar suerte en Barcelona. Aquí me encuentro como en casa, me han acogido muy bien y tengo grandes amigos. Catalunya es muy cómoda para este trabajo. Hay proveedores de casi todo y las distancias son más cortas que en Madrid. De todas formas, nos movemos por todos lados. Por ejemplo, 'Incerta Glòria' la hicimos en Aragón y estuvimos allí tres meses. También hemos rodado en el extranjero. En República Dominicana ya hemos hecho tres películas, la última fue la tercera parte de la saga de 'XXX', con Vin Diesel.

-Una persona joven y vital como usted tendrá múltiples proyectos en marcha, ¿cuáles son, si puede contárnoslos?

-In Extremis no paramos, ahora estamos con unas serie en producción para Movistar TV llamada 'El confidente' y también con varias 'publis'. También tenemos un par de películas en preproducción, una de ellas dirigida por Oriol Paulo -'El cuerpo' o 'Los ojos de Julia'- y la otra en Galicia con Vaca Films -'El niño', 'El desconocido' o 'Secuestrados'-. No hemos empezado mal el año y espero que continúe así.

-Por último, ¿cuál es su relación con Cazorla y con los muchos amigos que aquí conserva, y cómo observa su pueblo desde allá arriba?

-Cazorla, la veo preciosa como siempre. Lo cierto es que hay cosas que se deberían de pulir, pero bueno, como en todos los municipios. La relación con mi pueblo y con mis amigos es la que tendría si no me hubiera ido nunca, y me siento muy afortunado. Cuando estoy allí, solo soy consciente de que vivo fuera el día que nos montamos en el coche para la vuelta. Ese momento es muy duro y hacemos varios kilómetros sin poder hablar, con un nudo en la garganta, los ojos brillantes y alguna lágrima. Todos los días me acuerdo o hablo de mi pueblo. Estoy enamorado de Cazorla hasta los huesos.

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