La Junta libera 49 quebrantahuesos desde 2006 con el plan de reintroducción de la especie en Andalucía

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Un total de 49 ejemplares de quebrantahuesos se han liberado en los parques naturales de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas (Jaén) y Sierra de Castril (Granada) en el marco del proyecto de reintroducción que desarrolla la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio desde 2006 para conseguir una población autónoma y estable de esta especie en la región. A esta cifra hay que sumar otros tres individuos más que han nacido en libertad de las dos parejas territoriales que hasta el momento se han consolidado.

El sistema elegido para la suelta ha sido el de la cría campestre o 'hacking', una técnica originalmente utilizada en cetrería que tiene como objetivo conseguir que el ejemplar liberado asimile el área de la liberación como su lugar de nacimiento y, por tanto, regrese a ella para asentarse y reproducirse.

Para saber los movimientos que realizan los quebrantahuesos una vez que emprenden el vuelo, la Consejería los dota de un moderno sistema de seguimiento mediante emisores GPS, según ha informado la Junta en un comunicado.

Gracias a tales transmisores, de los 52 quebrantahuesos que han volado, se sabe que al menos 16 han muerto, por lo que el número máximo de supervivientes podría alcanzar los 35, aunque solo se tiene la certeza de 30 gracias a las observaciones e indentificaciones individualizadas que han realizado recientemente los técnicos del proyecto de reintroducción.

Este sistema de seguimiento ha permitido conocer también que en 2015 se produjo por primera vez el nacimiento de un pollo de la primera pareja reproductora formada por ejemplares de aves liberadas. En 2017, en el territorio de cría de esta misma pareja ha volado otro individuo joven al que se ha sumado un tercer pollo procedente de una segunda pareja reproductora formada también por aves soltadas al medio natural a través del proyecto de reintroducción.

Asimismo, actualmente hay dos parejas en formación. Una, la compuesta por Encina y Sansón, que desde el mes de agosto de 2017 se les ha observado en numerosas ocasiones volando juntos y compartiendo dormidero, y otra formada por Estela y Guadalquivir, ambos nacidos en 2013.

Además, hay dos individuos censados como hembras, Vera nacida en 2013 y Sonia en 2016, que llevan más de un año compartiendo territorio y que, a pesar de ser muy jóvenes, en 2017 han construido un nido nuevo. Este caso es especial, ya que existe la posibilidad de que una de ellas sea un macho o bien que las dos sean hembras y que temporalmente estén emparejadas.

Respecto a la mortalidad registrada, tras las necropsias y los análisis realizados en el Centro de Análisis y Diagnóstico de Andalucía (CAD), se puede afirmar que siete murieron por ingestión de cebos envenenados, dos por intoxicación por plomo, uno por enfermedad --infección fúngica--, uno por disparo de arma de fuego, cuatro por causas desconocidas y uno se está analizando en la actualidad.

Cabe destacar que todos los individuos soltados al medio natural proceden del Centro de Cría en Cautividad de Cazorla (Jaén), puesto en marcha por la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio en 1996 y gestionado por la Fundación Gypateus, con el fin de establecer una población viable y autónoma a largo plazo de la especie.

Como centro adscrito al Programa Europeo de Especies Amenazadas (EEP), parte de los pollos criados en cautividad cada año se destinan a los Proyectos de Reintroducción de la especie que se desarrollan tanto en Andalucía como en otros lugares de Europa. Desde su puesta en marcha, han nacido y sobrevivido en estas instalaciones un total de 77 pollos, de los que 68 están vivos.

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