Monterías libres de plomo en Cazorla

Un grupo de cazadores durante una montería. /P. L.
Un grupo de cazadores durante una montería. / P. L.

Comienza la temporada de caza mayor en los cotos de la provincia, y por tercer año consecutivo las balas deben de ser sin plomo en la reserva del Parque

LORENA CÁDIZJAÉN

Ayer sábado dio comienzo la temporada de caza mayor y de nuevo la reserva de caza del Parque Natural de Cazorla, Segura y Las Villas, que ocupa 65.000 hectáreas de las 110.000 que componen el parque, vuelve a declararse libre de plomo. Es decir, toda la munición que durante esta temporada se utilice en esa reserva deben de ser balas sin plomo. Los cazadores lo saben. En los pliegos elaborados por la Junta de Andalucía queda claro que debe de ser así, y si algún cazador acude a la montería sin ese tipo de munición se le facilitan para que pueda comprarlas en el momento.

«Esta es la tercera temporada decaza mayor sin plomo en el Parque. Aunque ahora han comenzado con esta práctica en la comunidad de Valencia, nosotros fuimos los primeros de toda España en llevarla a cabo», explica el delegado de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, Juan Eugenio Ortega, que se muestra convencido de que, aunque ahora mismo no es así, en el futuro, se llegará a prohibir el plomo en toda la provincia y en toda Andalucía, tal y como ahora ocurre en los humedales.

Pero, ¿por qué? La información disponible sobre concentraciones de plomo en las especies de aves carroñeras en Andalucía, apoya la hipótesis de que existen en el medio niveles altos de este metal asociados a la actividad cinegética, fundamentalmente en la caza mayor. Las balas se fragmentan en el interior de los animales abatidos por los cazadores (que normalmente tienen derecho al trofeo, pero dejan la carne) liberándose esquirlas y dejando disponible el plomo a las aves carroñeras cuando estas se alimentan de esa carne.

La exposición a dosis elevadas de metales pesados provoca efectos nocivos fácilmente detectables y en último término la muerte del animal, sin embargo lo habitual es la exposición crónica, entendida como la puesta en contacto del tóxico con el organismo de forma continuada y a dosis relativamente bajas como para relacionarse con efectos nocivos evidentes. Ciertos metales como el plomo son capaces de alterar la función endocrina en animales y una exposición subletal durante el desarrollo es capaz de provocar disfunciones hormonales. Su acumulación final en hueso, afecta a su correcta mineralización provocando patologías óseas.

Ante este escenario, la Consejería de Medio Ambiente, a través del Plan de Recuperación y Conservación de aves necrófagas realizó un proyecto de investigación utilizando buitres leonados como especie testigo, consistente en la captura de ejemplares en distintos puntos de muestreo para medir concentraciones de plomo en sangre. Los niveles de plomo en sangre indican exposición reciente al contrario que en hueso donde implican acumulación, pero son un buen indicador de los niveles de este metal en el medio y de su exposición sobre las aves carroñeras.

La conclusión principal fue una clara exposición de los buitres leonados a este metal. Tanto las medias obtenidas en dos de los tres lugares de muestreo como, especialmente, los valores concretos de algunos ejemplares analizados, revelaron niveles de plomo que podrían considerarse como intoxicación. Por la dieta y ecología trófica de esta especie, puede inferirse que existen niveles altos de plomo en el medio y, de forma más específica, en los cadáveres provenientes de la actividad cinegética de la caza mayor.

«Es conocido que después del veneno, el plumbismo es la segunda de las causas de mortalidad no natural del quebrantahuesos en todo el ámbito europeo y se tiene la constancia de la muerte de al menos dos ejemplares del proyecto de reintroducción del quebrantahuesos por esta grave intoxicación en el Parque Natural de la Sierra de Cazorla, Segura y Las Villas», asegura el delegado de Medio Ambiente.

Ante esto, el objetivo está claro: liberar del plomo a la caza mayor. Ortega reconoce que la munición sin plomo es más cara que la normal (casi el doble), pero asegura que en el cómputo global del coste de esta actividad, el incremento es «mínimo». Por lo demás, es «casi» igual de efectiva que la munición tradicional.

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