La suerte deja un millón de euros en Cazorla a un acertante de la Bonoloto

Juan José señala el premio de la Bonoloto con satisfacción por haber sido él quien lo vendió.
Juan José señala el premio de la Bonoloto con satisfacción por haber sido él quien lo vendió. / L. F.
  • El boleto fue sellado en el despacho receptor número 41.430 de Cazorla, que ha dado el premio más grande de su historia

La suerte asomó ayer por Cazorla en forma de premio. A primera hora de la mañana se conocía la noticia de que un acertante de Cazorla había ganado 1.102.197,73 euros por un premio de primera categoría, seis aciertos, en el sorteo de la Bonoloto celebrado el lunes, según la información facilitada por el organismo de Loterías y Apuestas del Estado. La combinación ganadora fue la formada por los números 13, 21, 22, 30, 37 y 45, con el 43 como complementario y el 9 como reintegro.

El boleto, sellado en el despacho receptor número 41.430 de Cazorla, situado en la calle Hilario Marco fue una sorpresa para quien está al frente del despacho todos los días. «Estoy muy contento y nervioso, es mucha satisfacción dar un premio de tanto dinero y que al acertante le ha costado tan solo un euro», afirmó tras conocer la noticia Juan José Aibar, empleado del despacho mixto, donde se ubica tambien un estanco.

Respecto al premiado, aún desconocido, asegura que «casi con total seguridad podría decir que es un vecino de Cazorla, lo que todavía nos pone más contentos porque la suerte se queda en el municipio».

El premio, 1.102.197,73 euros, es el más grande que se haya dado en la historia de este despacho, que supera los 40 años de vida y los 50 años como estanco. «Anteriormente hemos dado premios grandes como el segundo de la lotería nacional pero no tan cuantiosos», insistió Aibar. Durante la mañana, el despacho estuvo repleto de personas que por curiosidad o por probar suerte con la adquisición de otro boleto se fueron acercando al lougar de apuestas y, cómo no, a preguntar por quién había sido el agraciado, una respuesta que aún está en el aire. Eso sí, en lo que todos coincidían era en darle la enhorabuena a Juan José y en desear en voz alta que al agraciado «le haya apañado la vida».