Teatrino ofrece una oportunidad para conversar sobre los valores

Momento de la actuación. /J. L. G.
Momento de la actuación. / J. L. G.

'La gallina de los huevos de oro', de Zum-Zum Teatre, ofreció sencillez y profundidad a partes iguales

JOSÉ LUIS GONZÁLEZCAZORLA

No son mensurables -nunca lo fueron- los efectos positivos que la cultura produce en niños, niñas y jóvenes, sobre todo si nos referimos a la construcción de su escala de valores. Pero da la impresión de que un gran número de padres, madres, profesores y profesoras de la comarca de Cazorla y del Parque Natural al que esta pertenece sí han colegido que aquella es de gran importancia para sus hijos, hijas, alumnos y alumnas. Prueba de ello son los tres llenos absolutos del Teatro de la Merced en las tres citas ya cumplidas de esta edición del ciclo de Teatrino. Además, es muy importante señalar que, de las alrededor de 300 butacas ocupadas en la última de estas funciones, 60 lo han sido por alumnos y alumnas llegados, junto a sus profesores y profesoras, desde Coto Ríos -aldea de Santiago Pontones en pleno corazón del Parque Natural-, La Iruela, Burunchel y El Palomar. Todos cansados tras el viaje y una dura jornada, pero con un deseo inmenso por disfrutar en esta ocasión de la obra 'La gallina de los huevos de oro', de Zum-Zum Teatre.

Y vaya si mereció la pena. No solo por la calidad del montaje en general -a pesar de su aparente sencillez- sino por el valioso mensaje que encerraba. Una oportunidad espléndida, además, para una posterior conversación entre mayores y pequeños basada en la evidente moraleja de la historia. Enriquecida, claro está, por esta versión de Zum-Zum Teatre, que desarrolla la fábula tradicional -atribuida a Esopo- para otorgarle claros matices sociales de la más absoluta actualidad.

Generosidad vs. avaricia

Porque cuenta la historia de dos ancianos granjeros -imaginemos que es toda una comunidad- tan generosos que acogen cualquier ave que llegue hasta su granja, sea cual sea su país o región de procedencia -imaginemos que, en lugar de aves, se trata de emigrantes-. Un día llega hasta allí una gallina muy especial: pone huevos de oro. La riqueza no tarda en llegar a ese hogar variando por completo el carácter generoso de la pareja. La avaricia corroe su bonhomía hasta el punto de matar a la gallina con la idea de extraer los dorados huevos con sus propias manos, destruyendo de este modo cualquier atisbo de riqueza material y moral futuras.

Begonya Ferrer y Albert García desarrollan esta historia de un modo magistral, utilizando para ello un decorado e iluminación dominados por la sencillez, y también diversas técnicas propias del teatro infantil como las máscaras, los títeres o la música. Este último recurso se antoja decisivo en el montaje, no solo por la indudable calidad en su ejecución, sino porque su letra y estribillos. Estos son, sin duda, el corazón de esa moraleja que pretenden sembrar en el imaginario del pequeño público. Sin duda, un espectáculo familiar que merece sin duda cada uno de los premios que ha recibido. Entre ellos el FETEN de 2017 a la Mejor Dirección.

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