Triunfalista corrida en Cazorla

Los tres toreros salen a hombros de la plaza de toros de Cazorla.
Los tres toreros salen a hombros de la plaza de toros de Cazorla. / ENRIQUE

Rafaelillo, El Cid y José Carlos Venegas abren la puerta grande del coso serrano | Deslucido juego de los toros de Los Ronceles y Torrehandilla-Torreherberos

ÁNGEL A. DEL ARCOCAZORLA

Cazorla es siempre un sitio recomendable para ir y visitar, pero aún más cuando celebran sus fiestas en honor al Cristo del Consuelo. Sus calles empinadas y empedradas se llenan de visitantes, al amparo de un pueblo que es un cielo, con unas vistas maravillosas, a los pies de una sierra que es un capricho para todos aquellos que disfrutan de la montaña y los paisajes de belleza sin igual.

Taurinamente hablando, Cazorla goza de una gran tradición taurina. Por su vieja plaza de toros han pasado todas las grandes figuras de la época, viviéndose momentos importantes y únicos. El público que asiste siempre es generoso con los toreros, por eso, siempre los resultados de sus corridas son siempre espectaculares, cortando muchas orejas, habiendo muchas puertas grandes.

Eso mismo ocurrió en la tarde de ayer, se desató un triunfalismo desmedido, apoderándose también de un palco presidencial muy generoso, rayando lo inexplicable. Cierto es, y en descargo de la presidenta del festejo, decir que el público pidió las orejas con mucha fuerza, sin olvidar que precisamente son ellos los que mantienen este espectáculo, pero una cosa es eso, y otra muy distinta es que se pierda toda objetividad. Un poco de eso pasó ayer, que con un ganado que no dio ninguna opción se cortaran un montón de orejas sin justificar. Hay que hacérselo ver, un punto de generosidad puede que incluso sea bueno, lo de ayer, sinceramente pienso que no, sobre todo en la concesión de la segunda oreja, la primera es potestad del público, la segunda depende del palco.

Como se puede explicar que se cortaran siete orejas y recuerde tan pocas cosas de la tarde de ayer en Cazorla. Pues sencillamente porque los toros, tanto de Los Ronceles como los de Torrehandilla-Torreherberos, dieron muy poco juego, descastados, aunque los de Los Ronceles por lo menos tuvieron nobleza, aunque fueron a menos durante la lidia. Los otros incluso sacaron complicaciones.

Abría la terna el murciano Rafael Rubio 'Rafaelillo', que con su primero de Los Ronceles se lució en el recibo capotero con verónicas a pies juntos. Relajado y erguido el torero comenzó su labor sobre la diestra, destacando en varias series. También tuvieron buen son la única serie sobre el pitón izquierdo, aunque lo mejor fueron los cambios de mano por ambos lados. Mató de una estocada en buen sitio cortando la primera oreja de la tarde pedida de forma mayoritaria.

Cortó las dos del cuarto de la tarde, un toro de Torrehandilla-Torreherberos que presentó algunas dificultades, como la falta de entrega y humillación, aparte de no tener clase. Embestía con todo el animal a la muleta del murciano, que curtido en mil batallas peores sacó muletazos que parecían imposible en un principio. Valeroso y meritorio el torero en un trasteo realizado en su totalidad sobre la mano diestra. Después de una estocada y descabello cortó dos orejas, sobrando la segunda.

Si Manuel Jesús 'el Cid' hubiera acertado con el descabello a su primero, casi puedo asegurar que hubiera cortado las dos orejas, además de forma merecida, porque toreo muy bien, aprovechando las primeras embestidas en un inicio de faena poderoso con muletazos genuflexos y dos tandas de naturales que nos recordaron a ese torero que enamoró los tendidos de las principales plazas de España, Francia y América. En la segunda parte del trasteo la faena bajo de intensidad, aunque el conjunto de la labor hubiera merecido mayor premio que el conseguido, pero tres descabellos después de la estocada lo dejó todo en un silencio respetuoso. Aunque no pasó nada, le dieron las dos de su segundo, después de una faena fácil y sin apreturas en la primera parte. Cuando el toro, que tuvo nobleza, se paró, el torero tampoco quiso más, matando de una estocada de efectos rápidos que siguió a una cariñosa petición de oreja, que terminaron siendo dos. Ni el torero se lo creía.

Frescura de Venegas

Teníamos muchas de ver al torero de Beas de Segura José Carlos Venegas, después de su triunfo el pasado domingo en Madrid, donde cortó una oreja, dejando una estela de buenos comentarios a su favor. Lo vimos como siempre, risueño y cariñoso con todos aquellos que se acercaban a pedirle una foto o un autógrafo, como si no tuviera que lidiar con la papeleta de enfrentarse a dos toros. Éste Venegas es así, sus reacciones antes de salir no son las normales, sobre todo viendo a sus compañeros. Luego se estrelló en primer lugar con el auténtico garbanzo negro del festejo, un toro que ya de salida se paró, nunca se entregó, sin fijeza e incierto. Una prenda sin opciones para el torero. Creo no haber visto nunca una faena tan corta a José Carlos Venegas.

Como se pueden imaginar, el de Beas de Segura, salió revolucionado con el sexto, dos largas cambiadas de rodillas en el tercio, seguido de verónicas a pies juntos y mirando al tendido, todo eso aderezado con chicuelinas y dos medias de remate, la segunda excepcional. Formó un alboroto en los tendidos, y es que fue lo mejor de toda la tarde. El inicio de faena hizo concebir esperanzas de ver una gran faena. Se plantó en el centro del platillo citando al toro desde larga distancia, enjaretándole dos pases cambiados por la espalda ligados con el de pecho. Buen inicio, que luego no tuvo continuidad, sorprendentemente el toro se paró, empezó a soltar la cara, miradas al torero y pararse, hasta que finalmente se rajó, buscando el abrigo de las tablas. Con decisión se fue Venegas a las tablas, dándole varios redondos por ambos pitones y pases de pecho. No había otra manera. Se volcó con la espada, cobró una estocada, tardó el toro en echarse, cuando lo hizo, el tercero lo volvió a levantar, cayó otra vez. Otras dos orejas, de nuevo la segunda sobraba, aunque ya con la tarde embalada todo el mundo lo vio bien.

Para terminar, apuntar que, aunque el juego de los toros no fuera el mejor, la actuación de las cuadrillas dejó mucho que desear. Muchos capotazos sin sentido, muchas pasadas en falso y muchas banderillas en el suelo. El viernes algo parecido pasó también en Villacarrillo. Cuando los toros tienen dificultades, las cuadrillas, por lo visto estos dos días, se afligen. Así no, hay que ser profesional.

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